Otro maldito pulmon. Un pulmon creativo que regeneró los horizontes del rockanroll frances en esos años 80 tan anglopatentados, ese mismo pulmon que recibia humo a golpes de imaginación. el pulmon de Alain Bashung dejó de escribir canciones el pasado sabado , 14 de marzo. Acababa de lanzar hace unos meses “Bleu Petrole”, un reencuentro ambivalente, y dejaba una agenda de conciertos que desgraciadamente, no sucederan. A veces pasan por la cabeza esos grandes frívolos de la cultura francesa postmoderna, Balavoine, Coluche, Gainsbourg......tambien Bashung, ya no estan.
Parisino de 61 años, no lo tuvo fácil en su niñez, con una madre trabajadora que picoteaba entre hombres y maridos, hasta que se encontró viviendo en la frontera alsaciana con Alemania y descubrió el rock. Y tambien los coros. Se estrenó a los 30 con “Romans Photos”, una de sus mejores bazas, y fue articulando vinilos entre el rockabilly despiadado de su armonica y esa neochanson tan ilustrativa que nunca cojeaba con los descarnados textos, ahí quedan “La nuit je mens”, “Bombez” o “sommes-nous”. Hace un par de semanas le concedieron tres premios “Victories de la musique”, galardon meritorio en el pais galo. Le ovacionaron de pie, pero tras sus gafas negras, ya sentía los ultimatums de la vida.
Se atrevió , como Gainsbourg, con casi todo. Las nuevas técnicas y la provocación se le antojaban seductoras, tuvo su gran minuto de gloria con aquel hit firmado a medias con Boris Bergnan, “Gaby”. Y se coló, como el maestro Serge, en el cine, haciendo grandes secundarios en un puñado de films. Tambien en la Opera Rock La Revolution Francaise, de 1977, interpretando a Robespierre en “Que j´aie tort ou que j´ai raison”.
Mientras firmaba en su libro de oro, he revisado algunos de los cientos de mensajes, y me he quedado con éste, de mi traducción personal, “nos has dejado con tus palabras y tu linea de conducta: la libertad”.
Astigar009
Martxoa18
miércoles, 18 de marzo de 2009
lunes, 16 de marzo de 2009
URTAIN (en el cielo del teatro)
Urtain versus Urtain. En el ring del Victoria Eugenia. Desde los épicos tiempos del Cofre era necesario descubrir nuevos escenarios subliminales para que los 100mil hijos de Joe Louis (devotos del boxeo como deporte digno del blanco y negro) pudieran revisionar a uno de sus iconos. El colectivo teatral Animalario ingenió la excusa, y Urtain volvió a pelear durante hora y media entre asaltos, butacas, plateas y palcos.
Una vida/muerte hacia atrás, rebobinada, que llega al sobresaliente en el genero teatral y que no hubiera pasado del suficiente en cine. Para los que no hemos conocido a Franco, muchas referencias de ésta obra ejercen un papel puramente contextual. La biografia deportiva de Urtain es un elemento de fina arquitectura en el guion de Juan Cavestany. Y por eso impacta como un K.O.
“qué he hecho yo para que todo lo que hago sea tan sucio?”, esa almodovariana pregunta que Jose Manuel Ibar/Roberto Alamo repite, es la respuesta a la España de finales del siglo 20. mientras Urtain formó parte del “pan y circo” no gozábamos de la libertad teatral (por ejemplo) de ahora. Cuando el harrijozatzaile zestoarra pidió su finiquito le pusieron en la cola de Larra con un vaso en la mano.
(uno, que además se nutre de guiños infantiles, habia estado unas horas antes en “Handitan”, de Aizpea Goenaga, protagonizada por Glu-glu. Era cuestión de pensar y reir, pero no explicaron el orden de hacerlo)
martxoaren 15
astigar2009
Una vida/muerte hacia atrás, rebobinada, que llega al sobresaliente en el genero teatral y que no hubiera pasado del suficiente en cine. Para los que no hemos conocido a Franco, muchas referencias de ésta obra ejercen un papel puramente contextual. La biografia deportiva de Urtain es un elemento de fina arquitectura en el guion de Juan Cavestany. Y por eso impacta como un K.O.
“qué he hecho yo para que todo lo que hago sea tan sucio?”, esa almodovariana pregunta que Jose Manuel Ibar/Roberto Alamo repite, es la respuesta a la España de finales del siglo 20. mientras Urtain formó parte del “pan y circo” no gozábamos de la libertad teatral (por ejemplo) de ahora. Cuando el harrijozatzaile zestoarra pidió su finiquito le pusieron en la cola de Larra con un vaso en la mano.
(uno, que además se nutre de guiños infantiles, habia estado unas horas antes en “Handitan”, de Aizpea Goenaga, protagonizada por Glu-glu. Era cuestión de pensar y reir, pero no explicaron el orden de hacerlo)
martxoaren 15
astigar2009
sábado, 14 de marzo de 2009
SLF (o cuando no se entiende eso de la Vieja Guardia)
En Belfast han recuperado el viejo ambiente bélico. Aquí, el miércoles se desenvolvieron pantalones de cuadros, de camuflaje, muchos pares de Dr Maertens, varias pailots y dos o tres crestas que simulaban un escenario de los primeros 80. En Jareño, con los irlandeses Stiff Little Fingers de protagonistas, hay punk para rato.
Aunque la vieja guardia del periodismo local no entienda que el rock es un genero literario, que nunca caduca, que la cultura se debe a sus demandas, y esa noche de miércoles hubo gente que se quedó sin entrada, osea, que no vio a los Stiff.
Devoramos a los teloneros, unos audaces “Afonia”, que pusieron el ambiente de gaztetxe a unas paredes institucionales, entre cervezas, como exigen las leyes de un concierto en clave punk. Jake Burns salió con una camisa recien planchada, y luego tuvo que pedir antiinflamatorios, dos viñetas que no tienen relación, pero se enredan.
Del repertorio SLF no hay salvedad, brillaron los hits (salvo ese Johnny Was, que si fililutxo) con la misma intensidad que uno habia sentido hace tres3 decadas, y con similar vigencia, que al final es lo más importante. Nada ha cambiado en éste mundo para hacer cambiar esas canciones que nos levan a una revolución social.
(en el Pub Cactus, durante las tertulias, nos encontramos los mundos aforados en aquellos 80, desde el fan critico hasta el rebelde sin causa. Y la vieja guardia del periodismo ya estaba durmiendo).
Astigar12
Martxoa009
Aunque la vieja guardia del periodismo local no entienda que el rock es un genero literario, que nunca caduca, que la cultura se debe a sus demandas, y esa noche de miércoles hubo gente que se quedó sin entrada, osea, que no vio a los Stiff.
Devoramos a los teloneros, unos audaces “Afonia”, que pusieron el ambiente de gaztetxe a unas paredes institucionales, entre cervezas, como exigen las leyes de un concierto en clave punk. Jake Burns salió con una camisa recien planchada, y luego tuvo que pedir antiinflamatorios, dos viñetas que no tienen relación, pero se enredan.
Del repertorio SLF no hay salvedad, brillaron los hits (salvo ese Johnny Was, que si fililutxo) con la misma intensidad que uno habia sentido hace tres3 decadas, y con similar vigencia, que al final es lo más importante. Nada ha cambiado en éste mundo para hacer cambiar esas canciones que nos levan a una revolución social.
(en el Pub Cactus, durante las tertulias, nos encontramos los mundos aforados en aquellos 80, desde el fan critico hasta el rebelde sin causa. Y la vieja guardia del periodismo ya estaba durmiendo).
Astigar12
Martxoa009
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